Erasmo Late Harvest Torontel

El renascimiento de la antigua uva colonial

En marzo de 2006 estaba en Caliboro para la vendimia. Un día, recorriendo los polvorientos caminos de la zona, mi amigo Maurizio, quién parecía un poco dormido disfrutando del calido clima del Maule, de repente se agitó en su asiento y con un tono de voz más alto de lo habitual me dijo «para, para!». No reaccioné de inmediato por que veía el camino libre frente a mí; cuando finalmente le hice caso me dí cuenta que estaba mirando hacia la extensión verde del viejo viñedo en cabeza que se encontraba al lado del camino.

Después de retroceder un poco, Maurizio quiso bajar de la camioneta y se puso a buscar una pasada en el cerco caminando arriba y abajo, sin quitar los ojos de un punto preciso del viñedo.

Finalmente decidimos buscar una entrada y alguien que nos acompañara. Así entramos a un grande viñedo en cabeza viejo de 60 años, típico del secano maulino, junto con el agricultor dueño del paño. Maurizio indicó cual parte quería ver y el agricultor empezó a explicarnos que esa parte, ligeramente más alta que el resto, era la zona menos productiva del potrero: lo que el queria mostrarnos, ya que habíamos pedido visitar su campo, era la vega donde sacaba muchos kilos. La decepción del agricultor aumentó cuando llegamos al punto preciso que Maurizio habia detectado desde el vehículo en marcha: se trataba del sector donde tenía el Torontel, uva que utilizaba para hacer un poco de vino blanco para su propio consumo y en alguna ocasión había pensado arrancarlo debido a la poca producción y al bajo precio que le pagaban la uva de esa variedad.

A esa altura, por un momento, pensè que quisás el sol de fin de verano, para nosotros que llegabamos del invierno boreal, habia afectado a Maurizio. En todo caso, después de probar la uva que tenia un lindo color dorado y estaba dulce como la miel, pregunté a mi amigo que pretendía hacer con esa uva y la respuesta con una media sonrisa fué: «algo especial!».

La idea de Maurizio, que esa noche conversamos, fué de rescatar el rol original de la uva Torontel; el rol que tenía que cumplir cuando llegò por caminos misteriosos a America Latina al empiezo de la colonia. Fuè asì que decidimos replicar el estilo de vino que en Italia llamamos «vino de misa» justamente el tipo de vino que el Torontel tiene que haber producido cuando fueron plantadas las primeras parras de esa uva en Chile.

El proceso que se siguió fué dejar la uva en la planta un tiempo más hasta que la piel empezara a arrugarse, pero no demasiado para no perder la acidez natural. Llegado el momento, cosechamos la uva con extrema atención y se presentó el problema de donde guardar los rácimos enteros, protegidos de la lluvia hasta que llegaran al punto deseado de deshidratación y concentración. Decidimos utilizar los corredores de la casa colonial de la bodega colgando rácimo por rácimos a unos alambres que tiramos entre las vigas.

Fué necesario esperar hasta julio para finalmente despalillar a mano los rácimos y llenar los barriles de roble Francés con el mosto resultante. Los barriles fueron sellados y se dejó la fermentación seguir su curso natural. Después de casi un año, se abrieron los barriles y se embotelló.

Es una gran satisfacción poder presentar al mercado un vino que me atrevo a definir un “nectar de los dioses” y que representa un renascimiento. Es el renascimiento de la uva Torontel que llegó a América al empiezo de la colonia y que es parte de la historia de la viticultura del continente. Al mismo tiempo es, en mi opinión, un aspecto del renascimiento del Maule, de su tradición vitícola de los tesoros olvidados que se esconden en la zona viticola más antigua de Chile.

Erasmo Late Harvest Torontel es el resultado de un trabajo de equipo, el equipo de La Reserva de Caliboro donde todos los que participaron aportaron antes que todo pasión, por que producir un vino así no es un proyecto economico es una expression de amor hacia nuestra madre tierra.

Francesco Marone Cinzano